
Cuando
en 1969 Jean-Patrick Manchette envió el manuscrito de su primer
libro,
El asunto N’gustro, a la editorial Albin Michelle,
esta lo rechazó, recomendándole que lo dirigiese a la colección
Série noire, dirigida por Marcel Duhamel, quien sí
terminaría publicándolo. Ocho años más tarde, la novela número
nueve en la producción del autor, titulada
Fatal, sufría una
suerte inversa, al ser excluida de
Série noire, donde
Manchette había seguido publicando casi todas sus obras, por no considerarse lo bastante apropiada para sus estándares. El libro
sería finalmente editado por Gallimard fuera de la celebre
colección. Lo curioso del caso es que, leídas ambas novelas, no
deja de resultar evidente que
Fatal encaja mucho mejor en los
moldes del
noir, y tiene mucho más que aportar a este, que
El
asunto N’gustro, la cual no dejaba de ser una caricaturesca
sátira política, muy subordinada al periodo histórico en que había
sido escrita. Más que a su no pertenencia al género, el motivo del
rechazo por parte de
Série noire había estado al parecer
relacionado con la escasez de acción en el libro. Aunque quizás
tuviera algo que ver también el hecho de que
Fatal fuese,
aparte de una fascinante novela corta, una obra hasta cierto punto
difícil de clasificar, tan inadvertidamente ambiciosa en su concepto
como reveladora en cuanto a la filosofía de su autor.
Lo
cierto es que en Fatal sí hay acción. De hecho, hay
bastante. Pero esta se halla concentrada casi toda en el último
tramo del libro, haciendo que un lector impaciente se pueda
desesperar ante lo que a simple vista no sería más que una fría y
desapasionada disección de la alta burguesía de provincia,
aderezada con esporádicos toques de humor. El panorama de la
ficticia Bléville se nos expone mientras seguimos a la protagonista,
que para esta ocasión concreta ha adoptado el nombre de Aimée
Jouvert. Se trata de una asesina a sueldo que viaja por pequeñas
poblaciones prosperas, se codea con la flor y nata local y fisga en
sus miserias y rivalidades hasta encontrar la manera de sacarles
provecho. De partida, encontramos una de las constantes habituales de
la obra de Manchette, nada original por otro lado, como es su
reiterado ataque contra la burguesía y sus corruptas instituciones
(en varias ocasiones se ha comparado a Fatal con Cosecha
roja). Pero las virtudes del libro no serían tantas si
terminasen ahí.